07 julio 2026

Copyright: El 7 de julio se cumplen 20 años de la ley más estúpida del mundo

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Así hemos respondido a las preguntas de la prensa:


1. ¿Por qué los usuarios eligieron masivamente compartir y consumir música por internet? ¿En qué estado estaba la industria cultural?

Los usuarios no eligieron internet masivamente porque quisieran “destruir la cultura”, sino porque internet ofrecía algo que la industria no estaba ofreciendo: acceso inmediato, abundante, ubicuo, más barato o gratuito, y con capacidad de descubrir, compartir, recomendar y crear comunidades alrededor de la música. La red rompió una escasez artificial: ya no hacía falta que una gran discográfica, una distribuidora o una televisión decidieran qué podía circular, cuándo y a qué precio.

Desde Xnet siempre hemos defendido que el conflicto no era entre “artistas” y “usuarios”, sino entre una nueva realidad social y tecnológica y unos intermediarios que querían mantener el control de los canales de distribución. La Carta para la Innovación, la Creatividad y el Acceso al Conocimiento —impulsada desde el FCForum organizado por Xnet— lo formulaba así: ciudadanía, artistas y consumidores dejaron de ser sujetos pasivos frente a la industria, porque la tecnología permitía colaborar, participar y decidir de forma más directa y democrática.

La industria cultural dominante llegó a ese momento con un problema estructural: confundía la sostenibilidad de la creación con la supervivencia de su propio modelo de intermediación. Su negocio se había construido sobre el control de la copia, del soporte físico y de la distribución. Cuando internet hizo que copiar y distribuir tuviera un coste marginal casi cero, la respuesta de buena parte de la industria no fue adaptarse, sino criminalizar prácticas sociales masivas y presentar cualquier intercambio como una amenaza existencial para los artistas, su dócil carne de cañón para una cruzada que en realidad iba contra de una remuneración justa para ellos.

Pero “los artistas” no eran un bloque homogéneo. Muchos creadores también querían aprovechar internet para llegar directamente al público, experimentar con licencias libres, financiación directa, conciertos, venta de servicios, comunidades, crowdfunding o modelos híbridos. Xnet nació precisamente —entonces como EXGAE— como una plataforma para librar tanto a ciudadanía como a artistas de los abusos de la SGAE y de los monopolios de la cultura y la información.

La supervivencia de los artistas era y sigue siendo una preocupación real. Pero la solución no podía ser blindar monopolios, alargar derechos indefinidamente, penalizar soportes, perseguir usuarios o restringir derechos fundamentales. La cuestión era —y es— cómo remunerar justamente a quienes crean sin sacrificar el acceso a la cultura, la innovación, la privacidad, la neutralidad de la red y la libertad de compartir sin ánimo de lucro. Es decir, es una cuestión de derechos laborales. Substituir los sueldos por los royalies, es recuperar el trabajo a destajo, algo que las luchas sociales consiguieron eliminar, por injusto y esclavista.

2. Valoración del canon digital y por qué se produjo la fractura entre consumidores, entidades y artistas

Desde Xnet valoramos el canon digital de forma muy crítica. El problema no era reconocer que los autores deben ser remunerados. El problema era hacerlo mediante una compensación indiscriminada, opaca y gestionada por entidades con graves déficits democráticos y de transparencia. El canon trataba como sospechosa a toda la ciudadanía: se pagaba por comprar soportes o dispositivos aunque se usaran para fotografías personales, documentos propios, copias de seguridad, software libre o contenidos sin derechos de terceros.

Nuestra posición histórica ha sido que hay que abolir los cánones digitales que penalizan indiscriminadamente en nombre de una supuesta “compensación a los artistas” y que se distribuyen sin ninguna trazabilidad, automáticamente aquí ya más gana. El mundo al revés. La Carta del FCForum defendía claramente que la copia privada y el intercambio entre iguales sin ánimo de lucro no debían ser tratados como delitos ni como daños automáticos.

Además, el canon fue judicialmente cuestionado. A parte de la gran victoría de la compañera de Traxtore, una de nuestras fundadoras que tumbó el canon tal y como se estaba aplicando, en 2010, Xnet recogía la sentencia del TJUE que declaró que la aplicación indiscriminada del canon digital en España no era conforme al Derecho europeo, precisamente porque debía existir una vinculación entre la compensación por copia privada y el uso real para hacer reproducciones privadas.

La fractura, por tanto, no fue “consumidores contra artistas”. Fue una fractura entre la sociedad digital y un viejo sistema de intermediación que intentó protegerse usando a los artistas como escudo. Xnet siempre ha defendido que remuneración de los trabajos creativos y derechos de autor no son lo mismo: los creadores deben cobrar justamente, pero eso no justifica reforzar monopolios, imponer cánones indiscriminados ni recortar derechos fundamentales.

3. Evolución del consumo, legislación, streaming y retos ante la IA

La evolución demuestra que los usuarios tenían razón en algo fundamental: querían acceso. La aparición del streaming confirmó que la demanda no era “robar”, sino acceder de manera sencilla, inmediata y razonable a catálogos amplios. Esto demuestra que el problema nunca se resolvía solo con represión, sino con modelos adecuados a la realidad tecnológica.

Ahora bien, el streaming tampoco es la solución perfecta. Ha sustituido algunos abusos antiguos por otros nuevos: concentración en pocas plataformas, dependencia de algoritmos, remuneraciones muy desiguales, opacidad en los repartos, pérdida de control por parte de los artistas y nuevos monopolios de distribución. Xnet ya advertía en su Agenda Positiva de Copyright que la política de competencia no había impedido la formación de monopolios inéditos en distribución musical, streaming, libros electrónicos, cine digital o dispositivos cerrados.

En legislación, el balance es que demasiadas reformas han ido en la dirección de reforzar la vigilancia, el filtrado, el cierre de webs, la censura algorítmica o la responsabilidad automática de intermediarios. Xnet ha denunciado de forma reiterada que las leyes de copyright no pueden convertirse en una excusa para instalar policías automáticas y privadas de contenidos ni para invertir la carga de la prueba contra la ciudadanía. No es extraño: así nació el Copy-Right y así ha evolucionado, como policía al servicio del statu quo.

De cara a la IA, el reto es no repetir los errores del copyright digital. Una vez más muchos artistas pican en la lamentación de sus derechos cuando estos no pueden ir desligados de la lucha general por los derechos laborales. Se ponen de escudo de de nuevos sistemas de control concentrado en manos de grandes plataformas, entidades opacas, monopolios de datos y gobiernos. Las respuestas deben proteger a los creadores sin destruir el acceso al conocimiento, la investigación, la parodia, la cita, la interoperabilidad, el software libre, la privacidad y la innovación social. Y más importante todavía: lo que se financia con dinero público debe volver a la sociedad en formatos abiertos, licencias libres o condiciones de acceso público, como Xnet y el FCForum han defendido desde hace años.

La pregunta central sigue siendo la misma que hace veinte años: no cómo salvar a los intermediarios, sino cómo garantizar al mismo tiempo tres cosas: que las personas creadoras puedan vivir de su trabajo, que la ciudadanía pueda acceder y participar en la cultura, y que internet siga siendo una infraestructura democrática, abierta y no reducida a otra televisión controlada por unos pocos.

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