XNet publica el informe #FAKEYOU - Fake news y desinformación: monopolios de la manipulación informativa y recortes de libertad de expresión

XNet publica el informe #FAKEYOU – Fake news y desinformación: monopolios de la manipulación informativa y recortes de libertad de expresión

XNet publica y abre a peer review el informe para la acción estratégica y legislativa:

#FAKEYOU
Fake news y desinformación.
Monopolios de la manipulación informativa
[(tus) gobiernos | partidos políticos | mass media (no periodistas) | corporaciones]
y recortes de libertad de expresión.

[Antes del 21 de abril de 2019, para correcciones y sugerencias, por favor, copiad la palabra o párrafo, indicando la página, y mandad una redacción alternativa con, si necesaria, motivación, al email: contact@xnet-x.net
Además seguiremos el trabajo de investigación en la edición 2019 del curso de
Posgrado Tecnopolítica y Derechos en la Era Digital de la BSM-Universitat Pompeu Fabra].

 
En este post, después del visor con el documento completo, encontrarás el texto introductorio de resumen.

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Texto publicado en Público
 

El 25 de febrero de 2019 en la Oficina del Parlamento Europeo de Barcelona se llevaba a cabo una conferencia al más alto nivel.
Hablaba el vicepresidente del Parlamento europeo y responsable de Política de información, prensa y relaciones con los ciudadanos, además de expresidente de la Comunidad de Murcia y eurodiputado del Partido Popular, el Ilustre Sr. Ramón Luís Valcárcel. Título de la conferencia: “Desinformación y elecciones europeas”.

Pudimos presenciar, en vivo y en directo, cómo un representante de uno de los partidos con una de las producciones más relevantes de fake news de nuestro país, tras una exposición cargada de bonhomía paternal en la que se mezclaban con soltura fábulas urbanas sobre un hipotético y temible enemigo externo y lugares comunes pop sobre los males de la tecnología —ni el uno ni los otros acompañados de datos que lo corroborasen—, llegaba a una práctica y sencilla conclusión, algo así como: “Por vuestro bien, frente al nuevísimo peligro de la desinformación y las fake news, la solución es ‘regular’ la libertad de expresión; naturalmente de forma consensuada, faltaría mas”.

 

Ver vídeo completo aquí

 

El punto de vista del sr. Valcárcel es el punto de vista que prima en este momento entre los legisladores. Efectivamente, el “fenómeno” de las fake news está siendo utilizado como excusa para recortar libertades y derechos fundamentales.

Es un enfoque extremadamente peligroso que, hace más de un año, nos ha empujado a emprender la realización de un informe que hoy publicamos, para encarar el problema de las fake news y la desinformación desde sin poner en duda los valores de los derechos humanos y la democracia.

Las fake news no son un fenómeno nuevo. Ni lo es que los históricos monopolios de la manipulación informativa lo utilicen como excusa para promover doctrinas normativas que recortan la libertad de expresión y de información y criminalizan el uso de tecnologías como internet.

Nuestro informe aspira a ser una herramienta de defensa contra el recorte de nuestras libertades fundamentales y, al mismo tiempo, un arma contra las nuevas formas de manipulación, mentira y falsificación.

Hemos querido recopilar investigaciones y proporcionar datos que desmontan los mitos sobre los que cabalga esta nueva ola de legislaciones liberticidas. Frente a ello, proponemos recomendaciones normativas que atajen el problema de raíz, es decir que ataquen ahí donde se forja el discurso mediático hegemónico y la propaganda.

En el fondo, en su aplastante banalidad, el enfoque que representa el Sr. Valcárcel funciona : partidos y gobiernos, auténticos conocedores de la verdad, deben proteger a los ciudadanos de sí mismos —en el fondo son como niños que hacen mal uso de su libertad de expresión— y de sus enemigos —que hoy son “los rusos”, mañana ya veremos—.

Sin embargo, con los datos en la mano, la situación se presenta justamente como la opuesta: desde el origen de los tiempos, los grandes productores y viralizadores de fake news y de desinformación han sido los gobiernos, los partidos políticos, los mass media y las corporaciones de gran alcance; o sus equivalentes para cada época histórica. Por una razón muy simple. No es por bondad o excelencia moral que los ciudadanos de a pie no tengamos impacto en cuanto a la creación de bulos. Es que para ello, para tener un alcance real, masivo, se necesitan medios, y “la gente” no los tiene.

Por otro lado, en ausencia de medios, la libertad de expresión y de acceso a la información se ha demostrado como el único instrumento viable para destapar las mentiras —sistémicas y sistemáticas— de esos mencionados grandes productores.

Por todo ello, si queremos menos desinformación necesitamos más y mejor democracia y menos tecnofobia y criminalización de las libertades; más rendición de cuentas y verificación y menos impunidad, paternalismo desinformado y monopolio de los medios y recursos informativos. En definitiva, necesitamos demo-cracia es decir, vigilancia ciudadana sobre lo que dice y hace el poder.

Debemos ahondar en la defensa de internet y modificar el actual monopolio informativo, tendiendo hacia otro modelo que se base en una redignificación de la profesión periodística y un control ciudadano democrático, distribuido y abierto de las instituciones, en este caso de la “producción” de información.

Si queremos preservar las libertades básicas, no debemos entrar en el análisis de los contenidos ni pretender definir lo que es verdad y lo que es mentira.

Nuestra estrategia es la de follow the money: poniendo el foco en el lucro, se penalizarán los pagos y cobros por la emisión y viralización de información sin las debidas garantías de veracidad.

Las fake news hacen daño no en comparación con otras informaciones más o menos ciertas, sino cuando tienen un impacto masivo. Esto ocurre cuando existe una inversión y por consecuencia cuando se generan beneficios.

A la luz de lo que hemos estado analizando, proponemos claramente una dirección a seguir:
En primer lugar, se trata de crear un marco normativo que desmantele el negocio de la desinformación, para así acabar con la impunidad de los grandes fabricantes y viralizadores de fake news y desinformación (gobiernos, partidos políticos, mass media y corporaciones).

En segundo lugar, o mejor dicho, al mismo tiempo, siendo que internet permite el acceso distribuido a las herramientas, debemos perseguir la higiene del ecosistema informativo a través de la transparencia y la verificación abierta y distribuida que ya se practica en el ámbito científico y en múltiple comunidades online. Toda iniciativa que implique delegar en unos pocos la confrontación del fenómeno de las noticias falsas, ya sea mediante un ente gubernamental o una empresa, conlleva un riesgo muy real de recorte de derechos fundamentales, sobre todo en el contexto actual europeo de regresión democrática.
 

Para llegar a estas conclusiones, el informe se compone de varios capítulos:

En el primer capítulo empezamos viendo como se están definiendo en este momento las nociones de fake news y desinformación y descubrimos el gran esfuerzo de gobiernos, partidos y mass media por salvar el pellejo. Vemos como en lugar de ir contra el negocio monopolístico de las corporaciones del sector, se criminalizan las redes y “tecnologías” y se persigue a las personas en su ejercicio de derechos y libertades, tratando de perpetuar la asimetría propia de época predigital entre ciudadanía y grandes medios.

En el segundo capítulo, “Breve historia de las fake news, la manipulación informativa y la desinformación”, hacemos un recorrido desde el neolítico hasta la actualidad para dejar constancia de que su tratamiento como “un fenómeno nuevo” es en sí mismo una fake news.

En el tercer capítulo ya entramos de lleno en el corazón de la bestia. Con el título “Los grandes productores y viralizadores de fake news y desinformación y el negocio de la desinformación: Partidos políticos | gobiernos | mass media | corporaciones | negocios de la comunicación” hemos recopilado ejemplos de las enormes inversiones de partidos políticos y gobiernos en la industria de la desinformación masiva. También veremos cómo funcionan las fábricas de bots nacionales y cómo no es necesario fantasear con la lejana Rusia para entender lo muy cotidiano que es su uso por parte de la clase política de aquí y allá.

Hablamos de “productores” sin medias tintas de cortesía porque estamos hablando de una verdadera industria.

En el siguiente capítulo nos adentramos en las valiosísimas herramientas y experiencias existentes en cuanto a verificación de la información. Lo hacemos sin ingenuidad, porque mostraremos que la verificación, en este estadio de la democracia, no es una práctica mayoritaria entre la población. Milenios de dependencia informativa sólo pueden contrarrestarse con un largo período de implementación de este tipo de mecanismos y de autoresponsabilización de las sociedades.

La verificación de la veracidad informativa ya no es un monopolio de la profesión periodística: desde la peer review del ámbito científico hasta la moderación de comunidades online como Reddit, vemos como ya existe o proliferan iniciativas de este tipo día sí, día también. Habida cuenta de la creciente dejación de funciones por parte de los grandes medios tradicionales en este ámbito, abogamos por ampliar la combinación entre modelos profesionales que redignifiquen la profesión periodística y estructuras distribuidas de moderación y verificación.

Por último, hemos analizado el marco legal existente para configurar nuestras recomendaciones normativas, para que se confronte la cuestión de las fake news y de la desinformación sin perjuicio para derechos fundamentales como el derecho a la libertad de expresión y el acceso a la información.

En la casi totalidad de los primeros esbozos de legislación en este sentido, nos encontramos con modelos paternalistas y que abren la puerta a formas complejas de censura. A ellos hemos querido contraponer propuestas y recomendaciones democráticas y realmente eficaces. A partir de hoy, pasaremos a defenderlas en todos los foros y parlamentos, hasta que cambie la narrativa y se consiga que la batalla contra la desinformación pase por el fin de los monopolios de la mentira y por el empoderamiento de la ciudadanía de forma distribuida entorno a su derecho de acceso a la información y al ejercicio de la libertad de expresión.

Nosotros consideramos que la obligación de verificación debe ser imperativa para todo “informador influyente”, y su falta fuertemente penalizada. Entendemos por “informador influyente” toda persona física o jurídica que tenga gran poder de difusión de una determinada información (incluidos gobiernos, partidos políticos, mass media, corporaciones y grandes marcas); y entendemos que la obligación debe ser imperativa cuando la difusión de esa información se produce a raíz de un pago o un cobro (publicidad).

Por ultimo y más importante: se establecerá la obligación de todas las entidades inscritas en el Registro de Partidos Políticos (partidos políticos, fundaciones y entidades a ellos vinculadas o dependientes) de publicar los gastos detallados en materia de comunicaciones electrónicas y no. A tal efecto se incluirá una obligación de publicidad activa en la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno para exigir la publicación de los datos sobre comunicaciones electrónicas y de interés general contratadas por estas entidades fuera y dentro del período de campaña electoral.

Esta obligación debe suponer una mayor precisión sobre los servicios de comunicación que contraten estas entidades (incluyendo el contenido y gasto para cada uno de los servicios contratados o realizados por el equipo propio).

A algunos nuestras recomendaciones pueden resultarles ofensivas, inauditas o ambas cosas, pero debe saber que se alinean con la Declaración conjunta sobre libertad de expresión y «noticias falsas», desinformación y propaganda (https://www.osce.org/fom/302796?download=true) de El Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y de Expresión, la Representante para la Libertad de los Medios de Comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), el Relator Especial de la OEA para la Libertad de Expresión y la Relatora Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP).
 

Aquí el índice:

Índice

0 – RESUMEN EJECUTIVO
 

I – LA DEFINICIÓN DE FAKE NEWS Y DESINFORMACIÓN COMO DISTRACCIÓN

Modalidades de desinformación

Suena infalible: El “Informe del grupo de expertos de alto nivel

Más modalidades de falsedad

Nuestra definición
 

II – PROPAGANDA – BREVE HISTORIA DE LAS FAKE NEWS, LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA Y LA DESINFORMACIÓN
 

III – LOS GRANDES PRODUCTORES Y VIRALIZADORES DE FAKE NEWS Y DESINFORMACIÓN Y EL NEGOCIO DE LA DESINFORMACIÓN

PARTIDOS POLÍTICOS | GOBIERNOS | MASS MEDIA | CORPORACIONES | NEGOCIOS DE LA COMUNICACIÓN

Los grandes productores de fake news – Gobierno y partidos políticos invirtiendo en fake news y desinformación
CASO 1: EE. UU. y Trump

Dirigido, perfilado e influenciado
Profundizando sobre el caso Cambridge Analytica

Los grandes productores de fake news – Gobierno y partidos políticos invirtiendo en fake news y desinformación
CASO 2: Campaña electoral en México

Los grandes productores de fake news – Gobierno y partidos políticos invirtiendo en fake news y desinformación
CASO 3: Brasil y Bolsonaro

Los grandes productores de fake news – Gobierno y partidos políticos invirtiendo en fake news y desinformación
España como caso de estudio

– Twitter y los partidos políticos
– Los bots y la industria de la desinformación
– Ruido en Redes
– Más bots y más ruido

Los grandes productores de fake news – ecosistema informativo: medios, redes y ‘filtros invisibles’
 

IV – EL FACT-CHECKING – VERIFICACIÓN Y VERIFICADORES DE LA INFORMACIÓN

Fact-checking a la fuente

Tipos de chequeos

– Chequeo de datos
– Chequeo de fuentes
– Análisis lingüístico de las piezas
– Análisis de la narrativa generada

Metodologías de fact-checking
Mapeo no exhaustivo de organizaciones de fact-checking y modelos de gestión

Protocolos y metodologías de verificación

Fact-checking de los medios de comunicación

Otros Fact-checkers

– En España
– En EE. UU.
– Aplicación de la Inteligencia Artificial al fact-checking

Fact-checking distribuido

– La larga tradición del fact-checking distribuido: el fact-checking científico
– Fact-checking distribuido de los usuarios
 

V – POLÍTICAS PÚBLICAS Y LEGISLACIÓN

El estado actual de la normativa

Las fuentes normativas europeas y comparadas de la lucha contra la desinformación

– Reino Unido
– Irlanda
– Estados Unidos
– Alemania y Francia

El derecho regional europeo: la Unión europea y el Consejo de Europa
 

VI – RECOMENDACIONES Y CONCLUSIONES

Más democracia, menos encubrimiento

Recomendaciones normativas contra la desinformación y las fake news en el Estado español

La definición de los sujetos implicados en la desinformación: “informadores influyentes” o los responsables de la veracidad de la información
La mejora del régimen de verificación, veracidad y transparencia de los grandes responsables de la desinformación
 

VII – BIBLIOGRAFÍA