Libertad de expresión e información

Defensa del los derechos fundamentales de libertad de información y expresión frente a ataques de los lobbies corporativos y a políticas represivas y cortoplacistas de los gobiernos.

El derecho a usar y difundir libremente información debe ser la norma y los secretos comerciales, la excepción.

Debemos evitar que las nuevas leyes de secretos comerciales otorguen a las empresas herramientas para ocultar abusos o informaciones de interés general y esquivar políticas de transparencia.

Tras las revelaciones de Wikileaks y la aparición de plataformas de denuncia del abuso corporativo y la corrupción institucional como el Buzón de Xnet, la protección de los secretos comerciales ponen el foco en la criminalización del “hacktivismo”.

Trabajamos en la elaboración de normas legales específicas que protejan a los whistleblowers, periodistas y activistas que divulguen información de interés general, abusos y corrupción, frente al acoso legal corporativo.

Algoritmos, moderadores mal entrenados y términos de servicio arbitrarios amenazan con convertirse rápidamente en herramientas de censura 2.0.

Gobernantes desactualizados y cortoplacistas están presionando a las grandes plataformas online que alojan la conversación global para que apliquen estas herramientas como solución a problemas de otra índole que ellos no están afrontando como el acoso online, la incitación al odio o una ley de copyright totalmente desactualizada.

Esta aproximación conduce inevitablemente a la eliminación sistemática de contenidos online socavando nuestras libertades de información y expresión además no soluciona estos problemas.

Los gobiernos deben elaborar regulaciones claras y de acuerdo con los derechos fundamentales y el entorno digital sobre qué contenidos son ilegales y deben ser eliminados, no forzar a las plataformas online a actuar como la policía de Internet medianta algorithmos y con los términos de servicio como ley.

Tal y como desveló Snowden, nuestro derecho fundamental a la privacidad está siendo socavado por la vigilancia masiva y sistemática de empresas privadas y/o gobiernos.

Nuestros datos personales y comunicaciones son parte de nuestra vida privada, y como tal deberían ser tratados. El cifrado es más que nunca la herramienta necesaria para proteger nuestra privacidad y libertad de expresión frente a la autocensura que deriva del estar sujeto a una vigilancia constante. Debemos exigir leyes que blinden el cifrado fuerte y prohíban prácticas de inclusión de puertas traseras en las herramientas de cifrado.