{"id":5183,"date":"2026-07-02T12:42:49","date_gmt":"2026-07-02T10:42:49","guid":{"rendered":"https:\/\/xnet-x.net\/?p=5183"},"modified":"2026-08-27T13:11:04","modified_gmt":"2026-08-27T11:11:04","slug":"libertad-eleccion-abuso-tecnologico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/libertad-eleccion-abuso-tecnologico\/","title":{"rendered":"Libertad de elecci\u00f3n: el mito fundacional del abuso tecnol\u00f3gico"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Por Simona Levi<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a> , publicado en <a href=\"https:\/\/lamaletadeportbou.com\/articulos\/libertad-de-eleccion\/\">La Maleta de Portbou<\/a>\u00a0<\/b><\/span><\/span><\/h2>\n<p>Puedes ver el v\u00eddeo completo de la intervenci\u00f3n aqu\u00ed:<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><iframe title=\"Simona Levi - El Consentiment en les Democr\u00e0cies del s. XXI\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/Oi613Wwa1bA\" width=\"796.8\" height=\"448\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La libertad de elecci\u00f3n se ha convertido en uno de los conceptos m\u00e1s instrumentalizados del discurso tecnopol\u00edtico contempor\u00e1neo. Se invoca como un principio democr\u00e1tico, como una garant\u00eda liberal y como una coartada \u00e9tica para justificar la implantaci\u00f3n masiva de tecnolog\u00edas, protocolos y sistemas automatizados que, en la pr\u00e1ctica, restringen derechos, consolidan asimetr\u00edas de poder y vac\u00edan de contenido la capacidad real de decisi\u00f3n de las personas. En nombre de la libertad de elecci\u00f3n se normaliza la imposici\u00f3n. En nombre de la autonom\u00eda individual se desactiva la responsabilidad institucional. En nombre del consentimiento se institucionaliza la coacci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Este uso perverso no es anecd\u00f3tico ni accidental. La apelaci\u00f3n a la libre elecci\u00f3n cumple una funci\u00f3n estructural en el actual modelo de digitalizaci\u00f3n: desplazar el conflicto pol\u00edtico \u2014qu\u00e9 tecnolog\u00edas, para qu\u00e9 fines, bajo qu\u00e9 reglas y con qu\u00e9 garant\u00edas\u2014 hacia el plano individual, convirtiendo decisiones sist\u00e9micas en supuestas preferencias personales. As\u00ed, lo que deber\u00eda ser objeto de debate democr\u00e1tico se presenta como una suma de elecciones privadas, y lo que deber\u00eda regularse desde el inter\u00e9s general se delega en contratos, interfaces y configuraciones predeterminadas dise\u00f1adas por actores privados con intereses propios.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Servicios p\u00fablicos digitalizados sin alternativas reales, plataformas imprescindibles para la vida social y laboral, sistemas automatizados de evaluaci\u00f3n, selecci\u00f3n o vigilancia, infraestructuras privadas que se convierten en condiciones de acceso a derechos b\u00e1sicos. En todos estos casos, la libertad de elecci\u00f3n se invoca como argumento legitimador: nadie obliga a nadie, cada cual decide, quien no acepta puede abstenerse. Este fen\u00f3meno se hace especialmente evidente en el \u00e1mbito digital, pero no se limita a \u00e9l. La l\u00f3gica es transversal.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Pero \u00bfqu\u00e9 significa abstenerse cuando la abstenci\u00f3n implica la exclusi\u00f3n social, econ\u00f3mica o administrativa? \u00bfQu\u00e9 valor tiene el consentimiento cuando la negativa conlleva un perjuicio cierto?<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La respuesta es inc\u00f3moda pero clara: en la mayor\u00eda de estos contextos no existe libertad de elecci\u00f3n. Existe adaptaci\u00f3n forzada. Existe aceptaci\u00f3n bajo presi\u00f3n. Existe un consentimiento formal que encubre una ausencia de alternativas reales. Y existe, sobre todo, una profunda despolitizaci\u00f3n del modelo tecnol\u00f3gico, que se presenta como una cuesti\u00f3n de preferencias individuales cuando en realidad es una cuesti\u00f3n sist\u00e9mica y tambi\u00e9n de poder.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Consentimiento sin poder no es consentimiento<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Kent Greenfield, en <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>The Myth of Choice<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">, pone en cuesti\u00f3n precisamente esta idea de que nuestras democracias hayan generado las condiciones necesarias para el ejercicio real del libre albedr\u00edo. No basta con la ausencia formal de coerci\u00f3n; es necesario que existan condiciones materiales, informativas y estructurales que permitan decidir de forma razonada. Cuando esas condiciones no existen, la libertad de elecci\u00f3n se convierte en un simulacro.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Uno de los pilares del mito de la libertad de elecci\u00f3n es la idea de que aceptar t\u00e9rminos, condiciones o pol\u00edticas de uso equivale a ejercer la autonom\u00eda personal. Seg\u00fan esta l\u00f3gica, mientras exista la posibilidad formal de decir \u201cs\u00ed\u201d o \u201cno\u201d, el consentimiento es v\u00e1lido. Pero esta concepci\u00f3n ignora deliberadamente el contexto en el que se produce esa aceptaci\u00f3n: las relaciones de poder, la asimetr\u00eda informativa, la ausencia de negociaci\u00f3n y las consecuencias pr\u00e1cticas del rechazo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Aceptar o rechazar no son opciones equivalentes cuando una de ellas implica quedar fuera de servicios esenciales, perder acceso a canales de comunicaci\u00f3n, no poder relacionarse con la administraci\u00f3n, no poder trabajar o no poder participar en la vida social contempor\u00e1nea. En estos casos, la alternativa no es real. Es te\u00f3rica. Y un consentimiento obtenido sin alternativa real no puede considerarse libre.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La poblaci\u00f3n, en general, carece de poder de negociaci\u00f3n frente a grandes plataformas, proveedores tecnol\u00f3gicos o administraciones que adoptan soluciones cerradas. No puede modificar cl\u00e1usulas, no puede discutir condiciones, no puede exigir cambios sustantivos, muchas veces porque ni las propias instituciones pueden hacer estos cambios, siendo que utilizan err\u00f3neamente tecnolog\u00eda cerrada que no pueden auditar, aunque las opciones abiertas existen. Los textos autorizados son largos, opacos y deliberadamente ininteligibles jur\u00eddica y t\u00e9cnicamente, dise\u00f1ados para ser aceptados sin ser le\u00eddos. Y aunque se pudieran leer, dif\u00edcilmente se podr\u00edan evaluar las consecuencias t\u00e9cnicas, jur\u00eddicas y sociales de lo que se acepta, porque esa informaci\u00f3n no se ofrece de forma comprensible ni transparente.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Decidir no es un acto puramente racional<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">El mito del consentimiento libre se apoya tambi\u00e9n en una concepci\u00f3n profundamente ingenua \u2014o interesadamente reduccionista\u2014 de la toma de decisiones humanas. Se asume que las personas eval\u00faan racionalmente la informaci\u00f3n disponible, ponderan costes y beneficios y act\u00faan en consecuencia. Pero d\u00e9cadas de investigaci\u00f3n en neurociencia, psicolog\u00eda y econom\u00eda conductual han desmontado esta visi\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Jona<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>h Lehrer, en <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>How We Decide<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">, muestra c\u00f3mo nuestras decisiones est\u00e1n atravesadas por sesgos cognitivos, emociones, atajos mentales y condicionantes contextuales. Antonio Damasio<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a>, con la hip\u00f3tesis de los marcadores som\u00e1ticos, explica que la toma de decisiones est\u00e1 guiada por mecanismos emocionales que reducen el abanico de opciones posibles, priorizando la evitaci\u00f3n del dolor inmediato o la b\u00fasqueda de recompensas a corto plazo. En el caso que nos ocupa, no decidimos en abstracto, sino bajo presi\u00f3n, con informaci\u00f3n incompleta y en contextos dise\u00f1ados para influir en nuestro comportamiento. <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><span lang=\"ca-ES\">La industria tecnol\u00f3gica i las pol\u00edticas que la magnifican, explotan conscientmente esta configuraci\u00f3n humana en beneficio propio.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Esto no significa que las personas sean irracionales o incapaces, sino que son humanas. El problema surge cuando sistemas tecnol\u00f3gicos y legales se dise\u00f1an para explotar sistem\u00e1ticamente estos sesgos en beneficio de quien controla la arquitectura de decisi\u00f3n. En ese momento, la asimetr\u00eda de poder se vuelve cognitiva. No solo se impone una opci\u00f3n; se construye el entorno para que esa opci\u00f3n parezca la m\u00e1s f\u00e1cil, la m\u00e1s segura o la \u00fanica razonable.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Desde esta perspectiva, la libertad de elecci\u00f3n no puede evaluarse \u00fanicamente en t\u00e9rminos formales. No basta con que existan varias opciones sobre el papel. Es necesario analizar c\u00f3mo se presentan, qu\u00e9 esfuerzo requiere cada una, qu\u00e9 consecuencias se asocian a su elecci\u00f3n y qu\u00e9 informaci\u00f3n se oculta o se resalta. La arquitectura de la toma de decisi\u00f3n es pol\u00edtica. Y todav\u00eda m\u00e1s cuando est\u00e1 dise\u00f1ada por actores privados sin control democr\u00e1tico, se convierte en una herramienta de dominaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Libertad, capacidad de elecci\u00f3n y libertad de elecci\u00f3n<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Esta distinci\u00f3n conceptual propuesta por Ian Carter resulta especialmente \u00fatil para desenredar esta confusi\u00f3n interesada. Carter<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a> diferencia entre \u201clibertad\u201d, \u201ccapacidad de elecci\u00f3n\u201d y \u201clibertad de elecci\u00f3n\u201d, mostrando que no son equivalentes y que pueden aumentar o disminuir de forma independiente.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Una persona puede ser formalmente libre \u2014no estar legalmente impedida para realizar una acci\u00f3n\u2014 y, sin embargo, carecer de capacidad real para elegir, ya sea por falta de informaci\u00f3n, por presi\u00f3n econ\u00f3mica o por ausencia de alternativas. Del mismo modo, puede tener capacidad de elecci\u00f3n en abstracto pero no libertad de ejecuci\u00f3n, o viceversa. La libertad de elecci\u00f3n, entendida como la ausencia de limitaciones tanto en la selecci\u00f3n razonada como en la ejecuci\u00f3n de una acci\u00f3n, es una condici\u00f3n exigente que rara vez se cumple en los entornos digitales contempor\u00e1neos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Esta distinci\u00f3n es clave porque permite desmontar el argumento seg\u00fan el cual basta con ofrecer una opci\u00f3n para garantizar la libertad. No toda opci\u00f3n es una elecci\u00f3n. No toda elecci\u00f3n es libre. Y no toda libertad formal se traduce en autonom\u00eda real. Confundir estos planos no es un error te\u00f3rico inocente, sino una estrategia discursiva que beneficia a quienes encargan, dise\u00f1an y controlan los sistemas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Dark<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> patterns: cuando el dise\u00f1o suplanta la voluntad<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Uno de los mecanismos m\u00e1s evidentes mediante los cuales se vicia la libertad de elecci\u00f3n en entornos digitales es el uso sistem\u00e1tico de los llamados <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>dark patterns<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Estos dise\u00f1os de interfaz no son errores ni malas pr\u00e1cticas aisladas; son estrategias deliberadas orientadas a inducir comportamientos concretos que benefician al proveedor del servicio, incluso a costa de los intereses o derechos de la persona usuaria.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Configuraciones predeterminadas que maximizan la cesi\u00f3n de datos, botones resaltados para aceptar y ocultos para rechazar, procesos de baja deliberadamente complejos, lenguaje ambiguo o eufem\u00edstico, recompensas simb\u00f3licas por aceptar y castigos funcionales por negarse. Todo ello conforma una arquitectura de decisi\u00f3n dise\u00f1ada para que la opci\u00f3n \u201ccorrecta\u201d \u2014desde el punto de vista del proveedor\u2014 sea la m\u00e1s f\u00e1cil, la m\u00e1s r\u00e1pida o la \u00fanica visible. Incluso las pol\u00edticas de cookies que no ponen en igualdad el bot\u00f3n de \"aceptar\" y el de \"rechazar\" lo son.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Harry Brignull acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>dark patterns<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"> (patrones oscuros) precisamente para nombrar y visibilizar estas pr\u00e1cticas, que sustituyen el valor para la persona usuaria por el valor para el accionista. No se trata de mejorar la experiencia, sino de dirigirla. No se trata de facilitar decisiones informadas, sino de reducir la fricci\u00f3n en la direcci\u00f3n deseada.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Estos patrones funcionan porque explotan sesgos cognitivos conocidos: el descuento hiperb\u00f3lico, el sesgo de confirmaci\u00f3n, la aversi\u00f3n a la p\u00e9rdida, la tendencia a aceptar configuraciones por defecto. En contextos de confianza asim\u00e9trica, donde el proveedor se presenta como experto o como autoridad, muchas personas asumen que la opci\u00f3n predeterminada es la mejor o la m\u00e1s segura. O temen que modificarla implique perder funcionalidades esenciales.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Monopolios, efectos de red y ausencia de alternativas<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La libertad de elecci\u00f3n se ve a\u00fan m\u00e1s erosionada cuando el mercado est\u00e1 dominado por unas pocas interfaces hegem\u00f3nicas. La falta de competencia real, combinada con los efectos de red y los costes de aprendizaje, reduce dr\u00e1sticamente la probabilidad de que las personas cambien de proveedor, incluso cuando son conscientes de las pr\u00e1cticas abusivas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Cuando una plataforma se convierte en infraestructura esencial \u2014como ocurre con ciertas redes sociales, sistemas de mensajer\u00eda o servicios en la nube\u2014, abandonarla no es una decisi\u00f3n neutra. Implica perder contactos, visibilidad, oportunidades laborales o acceso a informaci\u00f3n. El consumo de una persona influye directamente en el consumo de otras, reforzando el dominio del actor central y debilitando cualquier alternativa.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En este contexto, la elecci\u00f3n individual deja de ser un acto aislado y se convierte en una decisi\u00f3n colectiva fragmentada. Cada persona gestiona su propia dependencia, pero nadie puede salir del sistema sin asumir un coste desproporcionado. Y mientras tanto, el discurso de la libertad de elecci\u00f3n sigue funcionando como coartada: si no te gusta, no lo uses. Como si no usarlo fuera una opci\u00f3n real.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Es por esto de la ausencia de elecciones democr\u00e1tica en \u00e1mbito de digitalizaci\u00f3n por parte de nuestras instituciones es particularmente liberticida.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>T\u00e9rminos y condiciones: la deshumanizaci\u00f3n contractual<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Los t\u00e9rminos y condiciones son la expresi\u00f3n jur\u00eddica m\u00e1s clara de esta ficci\u00f3n del consentimiento. Formalmente, son contratos. Sustantivamente, son actos unilaterales impuestos en contextos de necesidad. En los contratos de adhesi\u00f3n, la libertad contractual \u2014entendida como la capacidad de configurar el contenido del contrato\u2014 desaparece casi por completo. La persona usuaria no negocia, no participa, no modifica. Solo acepta o queda excluida.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La jurisprudencia ha reconocido que una de las caracter\u00edsticas de estos contratos es el estado de necesidad del consumidor, que acepta condiciones impuestas por quien tiene mayor capacidad de negociaci\u00f3n. Se trata, en palabras del Tribunal Supremo<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>, de una adhesi\u00f3n o sometimiento de una voluntad a otra. De ah\u00ed la noci\u00f3n de \u201cdeshumanizaci\u00f3n contractual\u201d: el contrato deja de ser un acuerdo entre partes para convertirse en una herramienta de imposici\u00f3n normativa.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Hablar de contrato en contextos de monopolio o cuasi monopolio es, en muchos casos, falaz. Las condiciones no se acuerdan; se dictan. Y el riesgo de no aceptarlas no es simb\u00f3lico, sino material: no poder satisfacer necesidades b\u00e1sicas, no acceder a servicios esenciales, no participar en la vida digital. Incluso en doctrina del Supremo habla de \"deshumanizaci\u00f3n contractual\", es decir, documentos que en realidad no pueden considerarse contratos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Adem\u00e1s, el volumen y la complejidad de los t\u00e9rminos y condiciones hacen inviable cualquier consentimiento informado. Diversos estudios han mostrado que leerlos todos requerir\u00eda cientos de horas al a\u00f1o. Y aun as\u00ed, la persona media no tendr\u00eda los conocimientos t\u00e9cnicos o jur\u00eddicos necesarios para comprender sus implicaciones reales.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Si se aplicaran de forma coherente las causas de invalidez contractual \u2014error, coacci\u00f3n, enga\u00f1o\u2014, muchos de estos consentimientos podr\u00edan considerarse sistem\u00e1ticamente viciados. El problema no es la ausencia de marco legal, sino la falta de voluntad institucional para aplicarlo frente a actores poderosos.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Legislaci\u00f3n privatizada y erosi\u00f3n democr\u00e1tica<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Uno de los efectos m\u00e1s graves de esta din\u00e1mica es la progresiva privatizaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n. Los t\u00e9rminos y condiciones se convierten en normas de facto que regulan comportamientos, derechos y obligaciones, adelant\u00e1ndose al legislador y escapando al control democr\u00e1tico. Las plataformas act\u00faan como legisladores privados, estableciendo reglas que afectan a millones de personas sin debate p\u00fablico, sin garant\u00edas y sin mecanismos efectivos de rendici\u00f3n de cuentas. El legislador, despu\u00e9s, casi siempre los avala y consolida, transformando el espacio digital en un espacio de estado de excepci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Las consecuencias de esta legislaci\u00f3n privada ya son visibles: vulneraciones de derechos fundamentales, falta de salvaguardias, decisiones automatizadas sin posibilidad de recurso, opacidad estructural. Y todo ello se normaliza bajo la ret\u00f3rica del consentimiento: lo aceptaste, lo sab\u00edas, era tu elecci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Este desplazamiento del poder normativo desde las instituciones p\u00fablicas hacia actores privados no es inevitable. Es el resultado de decisiones pol\u00edticas concretas, de la captura regulatoria y de la renuncia a gobernar la tecnolog\u00eda desde el inter\u00e9s general. No estamos ante un problema t\u00e9cnico, sino pol\u00edtico. <\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Avances legales: necesarios pero insuficientes<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En los \u00faltimos a\u00f1os, en la Uni\u00f3n Europea, se han producido avances legislativos relevantes para corregir algunos de estos abusos. El Reglamento General de Protecci\u00f3n de Datos y el Digital Services Package introducen l\u00edmites al consentimiento forzado, reconocen la invalidez del consentimiento cuando no existe una elecci\u00f3n real y cuestionan su uso en contextos de poder asim\u00e9trico, especialmente por parte de autoridades p\u00fablicas.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Estos avances son importantes, pero insuficientes. No basta con reconocer el problema en abstracto; es necesario cambiar las pr\u00e1cticas de implementaci\u00f3n, reforzar los mecanismos de control y sanci\u00f3n, y asumir que en determinados \u00e1mbitos \u2014especialmente en los servicios p\u00fablicos\u2014 el consentimiento no puede ser la base de legitimaci\u00f3n del uso tecnol\u00f3gico. Y, sobre todo, cambiar la licitaci\u00f3n p\u00fablica.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Un servicio p\u00fablico, por definici\u00f3n, debe ser accesible a toda la poblaci\u00f3n sin condiciones abusivas. No puede basarse en la aceptaci\u00f3n de tecnolog\u00edas invasivas, opacas o excluyentes. La digitalizaci\u00f3n no puede convertirse en una puerta trasera para erosionar derechos que no se podr\u00edan recortar de forma expl\u00edcita. Adem\u00e1s, la elecci\u00f3n constante por parte de nuestras instituciones de software privativo para la digitalizaci\u00f3n, impide cualquier tipo de control social sobre el espacio digital y es intr\u00ednseca y reiteradamente antidemocr\u00e1tica.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En este contexto, la legislaci\u00f3n m\u00e1s esperanzadora no es tanto el DSA, que sigue siendo en gran medida un parche \u00fatil pero fragmentario, sino la futura Digital Fairness Act (DFA) representa un reconocimiento expl\u00edcito, por parte de las instituciones europeas, de que el problema del consentimiento en el entorno digital no es individual, sino estructural. La DFA parte de una premisa clave: no puede considerarse libre ni v\u00e1lido un consentimiento obtenido mediante arquitecturas de decisi\u00f3n manipuladoras, asimetr\u00edas informativas deliberadas o pr\u00e1cticas de dise\u00f1o orientadas a inducir comportamientos contrarios al inter\u00e9s de las personas usuarias. DFA pretende abordar de forma directa los dark patterns y dise\u00f1os manipuladores, el consentimiento no libre ni informado, la explotaci\u00f3n de sesgos cognitivos, las arquitecturas de decisi\u00f3n coercitivas, las pr\u00e1cticas comerciales desleales en entornos digitales, las opciones predeterminadas abusivas, los obst\u00e1culos artificiales para rechazar o darse de baja, el uso abusivo de la urgencia, la escasez o el miedo, la monetizaci\u00f3n encubierta de datos personales, las suscripciones trampa y procesos de cancelaci\u00f3n deliberadamente complejos y la responsabilidad de las empresas en todo esto. Sin embargo, est\u00e1 en una fase incipiente y ya se est\u00e1 viendo, como siempre, una excesiva sensibilidad a las peticiones de los grande lobbies empresariales en su redacci\u00f3n. Habr\u00e1 que permanecer atentos a su desarrollo para evitar que sus esperanzadoras intenciones no descarrilen.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Los grandes lobbies empresariales est\u00e1n intentando imponer tres rebajas. La primera: presentar que no existe un problema normativo sino solo de aplicaci\u00f3n, con el argumento de que no hacen falta nuevas reglas y que bastar\u00eda con \u201cenforce, not legislate\u201d, cosa que sin duda es cierta, pero no tiene que ser excluyente. Justamente esta legislaci\u00f3n por fin es hol\u00edstica a diferencia de la gran mayor\u00eda de las anteriores. La segunda: encuadrarla como una amenaza a la innovaci\u00f3n, la personalizaci\u00f3n comercial y la competitividad europea, para vaciar de contenido cualquier prohibici\u00f3n clara y sustituirla por obligaciones vagas o autorregulaci\u00f3n. Esto tambi\u00e9n es ambiguamente cierto. Lo que es muy importante es aplicar progresivamente seg\u00fan el tama\u00f1o y los ingresos las obligaciones: no es lo mismo una big tech que una start-up ni es igual su impacto. La tercera y m\u00e1s peligrosa: trocear su \u00e1mbito material, excluyendo pr\u00e1cticas transversales como el dise\u00f1o adictivo, la explotaci\u00f3n de vulnerabilidades o determinadas formas de personalizaci\u00f3n opaca, y limitarla a correcciones marginales sobre informaci\u00f3n o cancelaci\u00f3n de suscripciones. Si esa presi\u00f3n prospera, la DFA corre el riesgo de convertirse en otro parche: m\u00e1s amable en el lenguaje, pero incapaz de alterar las estructuras de manipulaci\u00f3n que hoy se presentan falsamente como libertad de elecci\u00f3n. Por eso su tramitaci\u00f3n ser\u00e1 decisiva: importa que conserve ambici\u00f3n prohibitiva, capacidad sancionadora real y alcance verdaderamente estructural pleno.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Por \u00faltimo<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>, en todo este debate, hay una cuesti\u00f3n decisiva: la transparencia. Y cuando hablamos de transparencia en tecnolog\u00eda, no basta con exigir explicaciones gen\u00e9ricas, auditor\u00edas parciales o compromisos voluntarios de las empresas. La \u00fanica transparencia real la garantiza el software libre: es decir, un software cuyo c\u00f3digo fuente es visible, accesible y puede ser examinado, auditado, reutilizado y mejorado por cualquiera de forma distribuida. Solo as\u00ed es posible verificar qu\u00e9 hace realmente un sistema, c\u00f3mo toma decisiones, qu\u00e9 datos recoge, qu\u00e9 sesgos incorpora, qu\u00e9 dependencias genera y qu\u00e9 riesgos impone. Sin esa posibilidad de escrutinio abierto, la transparencia es una promesa vac\u00eda, subordinada a la buena voluntad del proveedor o a controles limitados y excepcionales. Y, sin embargo, estamos todav\u00eda muy lejos de que las instituciones p\u00fablicas asuman esta evidencia en sus procesos de digitalizaci\u00f3n. En la pr\u00e1ctica, las licitaciones p\u00fablicas siguen favoreciendo con demasiada frecuencia soluciones privativas y cerradas, en lugar de adoptar el software libre como condici\u00f3n <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>sine qua non<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"> para cualquier contrataci\u00f3n tecnol\u00f3gica.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><b>Conclusi\u00f3n: politizar la libertad de elecci\u00f3n<\/b><\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Recuperar la libertad de elecci\u00f3n como principio democr\u00e1tico exige politizarla. Sacarla del \u00e1mbito individual y devolverla al espacio colectivo. Reconocer que las decisiones tecnol\u00f3gicas no son neutrales, que el dise\u00f1o es pol\u00edtico y que el consentimiento sin poder es una forma de coacci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">No se trata de negar la autonom\u00eda individual, sino de crear las condiciones para que pueda ejercerse de forma real. Eso implica regular, limitar, prohibir cuando sea necesario y, sobre todo, asumir la responsabilidad institucional de gobernar la tecnolog\u00eda desde el inter\u00e9s general y no desde la comodidad del \u201cquien no quiera, que no lo use\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">La libertad de elecci\u00f3n no puede seguir siendo el mito fundacional del abuso tecnol\u00f3gico. Debe convertirse en un objetivo pol\u00edtico concreto, medible y exigible. Y eso solo ser\u00e1 posible si dejamos de confundir aceptar con elegir, usar con consentir y callar con estar de acuerdo.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">En \u00faltima instancia, el debate sobre el consentimiento en el \u00e1mbito digital obliga a replantear una cuesti\u00f3n m\u00e1s profunda: qui\u00e9n decide, en qu\u00e9 condiciones y con qu\u00e9 l\u00edmites. Mientras el consentimiento siga funcionando como sustituto de la responsabilidad pol\u00edtica, continuar\u00e1 operando como un mecanismo de desresponsabilizaci\u00f3n institucional y de legitimaci\u00f3n del abuso. No se trata de perfeccionar interfaces, multiplicar avisos y clics ni de educar mejor a las personas usuarias para que resistan manipulaciones estructurales, sino de reconocer que existen configuraciones tecnol\u00f3gicas incompatibles con un marco democr\u00e1tico de derechos. Esto implica asumir que hay pr\u00e1cticas que deben prohibirse, infraestructuras que deben ser gobernadas p\u00fablicamente - en el sentido hacker del t\u00e9rmino: abierto a la contribuci\u00f3n ciudadana - y servicios que no pueden condicionarse a la cesi\u00f3n de derechos fundamentales. Implica abandonar la comodidad del relato individualista y recuperar la responsabilidad sobre el dise\u00f1o y la adopci\u00f3n de tecnolog\u00edas. Sin esto, el consentimiento seguir\u00e1 siendo una ficci\u00f3n funcional al poder, y la libertad de elecci\u00f3n, un relato vac\u00edo que oculta relaciones de dependencia, coerci\u00f3n y desigualdad. Gobernar la digitalizaci\u00f3n desde el inter\u00e9s general no es una opci\u00f3n ideol\u00f3gica, sino una exigencia democr\u00e1tica b\u00e1sica: sin poder real para elegir, no hay consentimiento. Es, en suma, una condici\u00f3n imprescindible para preservar derechos, igualdad, control democr\u00e1tico y justicia efectiva duradera.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Levi, Simona (2023). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>Inteligencia artificial y administraci\u00f3n p\u00fablica<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Xnet.<br \/>\nDisponible en: <\/span><\/span><a href=\"https:\/\/xnet-x.net\/es\/inteligencia-artificial-y-administracion-publica-4\/\"><span style=\"color: #0000ff;\"><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><u>https:\/\/xnet-x.net\/es\/inteligencia-artificial-y-administracion-publica-4\/<\/u><\/span><\/span><\/span><\/a><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Greenfield, Kent (2011). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>The Myth of Choice: Personal Responsibility in a World of Limits<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. New Haven &amp; London: Yale University Press.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Lehrer, Jonah (2009). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>How We Decide<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Boston: Houghton Mifflin Harcourt.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Damasio, Antonio (1994). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>Descartes\u2019 Error: Emotion, Reason, and the Human Brain<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. New York: G. P. Putnam\u2019s Sons.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p><span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Carter, Ian (1999). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>A Measure of Freedom<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">. Oxford: Oxford University Press.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Brignull, Harry (2010). <\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\"><i>Dark Patterns: Deceptive UX\/UI Practices<\/i><\/span><\/span><span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> <span style=\"font-family: Arial, serif;\"><span style=\"font-size: small;\">Tribunal Supremo (Espa\u00f1a).<br \/>\nV\u00e9ase, entre otras:<br \/>\n\u2013 STS (Sala de lo Civil), 9 de mayo de 2013, sobre contratos de adhesi\u00f3n y ausencia de negociaci\u00f3n real.<br \/>\n\u2013 STS 367\/2016, de 3 de junio, sobre desequilibrio contractual y falta de autonom\u00eda de la voluntad en contextos de imposici\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Simona Levi, <em>Digitalizaci\u00f3n Democr\u00e1tica. Soberan\u00eda digital para las personas<\/em> (Barcelona: Rayo Verde Editorial, 2024).<\/p>\n<\/div>\n<blockquote class=\"twitter-tweet\">\n<p dir=\"ltr\" lang=\"ca\">Ja pots veure el v\u00eddeo complet de la trobada \u00abEl consentiment en les democr\u00e0cies del segle XXI\u00bb aqu\u00ed:<a href=\"https:\/\/t.co\/3tQ7mwgO7G\">https:\/\/t.co\/3tQ7mwgO7G<\/a> <a href=\"https:\/\/t.co\/CnsBaSZw4W\">pic.twitter.com\/CnsBaSZw4W<\/a><\/p>\n<p>\u2014 Escola Europea d'Humanitats (@EEdHumanitats) <a href=\"https:\/\/x.com\/EEdHumanitats\/status\/2036869349458288791?ref_src=twsrc%5Etfw\">March 25, 2026<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Simona Levi1 , publicado en La Maleta de Portbou\u00a0  [...]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":5184,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-5183","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-neutralidad-de-la-red"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5183"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5218,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5183\/revisions\/5218"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/xnet-x.net\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}